Somos Cuba, isla-archipiélago, Revolucionaria, un pueblo disidente de poderes imperiales, que se enfrenta al mayor imperio que ha existido en toda la historia humana y que para mayor grado de enfrentamiento lo tenemos al frente, a solo 90 millas con toda su prepotencia decadente y por ello aun más peligrosa traduciendose todo esto en un excesivo poder militar; en los deseos de una élite  que ha perdido toda moral y ética, encontrándose en estos momentos en plena crisis  y que no duda en ahogar por la fuerza y el crimen los derechos de los demás pueblos para imponer sus intereses individualistas y egoístas que le mantengan los privilegios estratosféricos que como clase explotadora, ha mantenido por siglos.
La actual administración yanqui es la mejor muestra de la crisis que recorre no solo a esa nación, sino a todo el sistema capitalista de poder global, -dígase Europa también-. A esos poderosos les da pesadilla ver a un pueblo pequeño no solo en extensión geográfica, sino también demográfica cómo defienden a capa y espada, con los dientes y las uñas la libertad que han conquistado desde que triunfaran un primero de enero de 1959 frente a las oligarquías parásitas, de adentro y de afuera.
No aceptan que un jóven llamado Fidel haya sido el más fiel heredero de José Martí y que le haya enseñado a su nación hasta el final de su vida física qué bien se vive sin cadenas opresoras impuestas por amos yanquis, no le perdonarán jamás que gracias a él, mujeres y hombres por millones adquiriesen una gran conciencia de clase y que sean capaces de resistir los más duros bloqueos de cualquier tipo, persistiendo en continuar la obra de los padres fundadores de la nación, lease a Céspedes, Martí, Maceo y al propio Fidel, y a los miles que ofrendaron sus vidas de manera anónima por hacer de Cuba una nación libre, sin traicionarlos nunca a pesar de las dificultades económicas y financieras que nos imponen bloqueos que precisamente está perfectamente ideado para arremeter contra el pueblo y que este le de la espalda al proyecto revolucionario y socialista. Han cifrado por décadas las esperanzas en que lograda las escaces de medios de consumo y  de combustible para mover la vida económica de la nación debido al reforzamiento del bloqueo, junto a la propaganda constante hacia Cuba y al mundo de que la economía cubana es un fracaso y su gobierno revolucionario es el culpable de las grandes dificultades económicas, se logre fracturar la unidad del pueblo y por medio de la fractura, encontrar una brecha lo suficientemente amplia como para abortar la Revolución cubana. A eso aspiran, ese es su plan, el de ellos es destruir nuestra unidad, que es nuestra principal arma conque contamos, pero como dijera nuestro apóstol Martí, Plan contra plan; el nuestro es seguir en pie de lucha, buscando todas las alternativas posibles para desarrollarnos con el bloqueo, para desarrollarnos a pesar de los deseos criminales de ellos. 
Somos Disidentes-Revolucionarios de las injusticias que ocurren en el planeta que a nombre de las sacrosantas libertades capitalistas matan de hambre y enfermedades perfectamente curables a millones de seres humanos que jamás tendrán derechos humanos porque precisamente las democracias burguesas les niegan el derecho a la alimentación, a la salud y al trabajo, los tres pilares básicos para el desarrollo sano de un ser humano. Por ello somos solidarios, lo llevamos en el ADN de la nación, es persistente, se niega a desaparecer a pesar de que el mundo ha cambiado y nosotros con él también. Debe ser por ello que los poderosos no descansan y desenbolsan millones y millones de dólares para intentar destruirnos, no nos quieren vivos porque somos un ejemplo, así y con todas las dificultades y carencias económicas somos mucho ejemplo, mucha dignidad, mucha libertad y mucho pantalones y zayas bien puesta frente a los que han perdido esta guerra que ya tiene más de sesenta años. 
Por ello cada mercenario comprado por unas cuantas monedas tiene el guión bien delineado por sus amos en cuanto qué hay que hacer contra Cuba, -mediante pago, por supuesto. Está muy claro, estos apátridas tienen que verter a todas horas por sus bocas toneladas de fango en las redes sociales contra todos aquellos que de una manera u otra escriben de manera objetiva sobre Cuba, o escenificar shows frente a las cámaras de los celulares para denigrar a la tierra que los vió nacer.
Qué espectáculos más sucios los de estos mercenarios, han llegado al nivel más bajo, la decandencia de estas bestias que habitan el zoológico jurásico y cavernícola anticubano llegó a su máxima expresión cuando en los primeros días del año las imágenes de bustos de Martí mancillados por vulgares delincuentes recorrían internet para crear la falsa realidad de la inseguridad en las calles cubanas. Si pretendieron golpear nuestra dignidad y provocar miedo el tiro les salió muy mal; sus viles acciones han provocado el efecto no deseado para el enemigo de nuestra Revolución, una ola de indignación recorrió el mundo donde quiera que haya estado un cubano digno, tenga la posición ideológica que tenga, porque a Martí se le respeta, se le reverencia, se le rinde culto. Otros se quitaron sus máscaras y al justificar esas acciones se han dado ellos mismos el tiro de gracia, porque todo aquel que de una manera u otra defendió las ofensas al maestro, le será recordado que cometió el pecado más grande que pueda haber cometido en su vida, ofender al apóstol de la independencia de Cuba. Lo negarán en el futuro, pero la afrenta ha sido de tal magnitud que siempre habrá alguien que le recuerde con dedo acusador la ignominia del pasado.  
Nuestra realidad es tán multifacética, tiene tantos lados y es tan rica culturalmente, que no nos basta el tiempo que tenemos en la red para plasmar el rostro de toda Cuba, ni aun por los altos precios de conexión todos los que desean plasmar sus vivencias o puntos de vista tienen acceso plenamente a ello. Lo que si es seguro que cada quien desde su posición en la sociedad al plasmar la realidad de Cuba tendrá que enfrentar el guión obsoleto contrarrevolucionario que se basa simple y llanamente en ofender y denigrar cualquier punto que toque la realidad de nuestra tierra. Blasfeman y llegan al extremo de amenazar no solo de palabras a los que de manera contundente les desenmascara sus pútridos mensajes en las redes sociales; es casi inversamente proporcional, mientras se adquiera mayor conocimientos de la realidad de Cuba y se sepa utilizar, mayores serán las ofensas y gritos de los cibermercenarios, es que la verdad les cae a ellos como un verdadero mazaso que les aplasta sus podridas y vulgares mentiras, llámese a capítulo si alguien al escribir sobre la realidad de Cuba no reciba en una especie de jauría a las hienas mercenarias que le caerán en abalancha en un intento por hacer desaparecer lo que se escribió, para que prevalezca la burda manipulación y la mentira prefabricada contra Cuba. 
En este 2020 seguiremos defendiendo nuestra libertad ganada al filo de machetes, balas y mucha sangre derramada a lo largo de más de 150 años de lucha heróica de todo un pueblo en diferentes épocas y circunstancias. Si aquellos que se lanzaron a la manigua se enfrentaron al mayor ejército que España desembarcó en el continente e hizo suyo ese imperio a los malnacidos cubanos de aquella época que se agruparon en los cuerpos de voluntarios, (más violentos y criminales que los propios españoles), no pudieron ser derrotados ante las armas de la metrópoli y de los voluntarios; ahora no hay imperio que pueda derrotar a un pueblo que está bien curtido en la pelea y que ha ganado todas las pruebas de resistencia sin perder el humor y la esperanza, ni mercenarios que logren afincarse en la sabia histórica de la nación. Somos y seremos una isla-archipiélago disidente, insumisa, revolucionaria, martiana y fidelista, que continuará labrando su camino con luz propia, a pesar de los obstáculos que exista en el camino. Somos las generaciones que continuan la obra imperecedera de la Revolución, cambiando todo lo que deba ser cambiado, sin dejar de ser revolucionarios.

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Entiendo a la contrarrevolución frente a un pueblo disidente de poderes imperiales.