Creí que podría escribir algo sobre el teatro, reconociendo de ante mano que sé muy poco de la historia de esta rama de las artes escénicas atreviéndome a mirar desde la perspectiva de un recién nacido a la afición teatral a observar la vida como si se desarrollara en el escenario de un teatro tan gigante, cuyo espacio pudiera albergar a todas las naciones y pueblos del mundo, desde su génesis hasta el día de hoy. Pensé que sus grandes personajes que mueven a las multitudes en el espectáculo no podrían faltar; que no son más que la vida y la muerte; esa linda pareja totalmente diferente –ojo; no confundir con el yin y el yan-; que bailan al unísono en una estrecha línea blanca en medio de un escenario hostil, tanto para la muerte como para la vida. La muerte es el último gran acto que ejecutamos en la escena; así de sencillo, expiras y ya vendrá otro personaje que de manera delicada te cierre los ojos para que viajes al infinito; digo de manera delicada para que es...