PRIMERO DE ENERO DE 1959. Ya estamos en enero y los barbudos con Fidel al frente dialogan con el pueblo a lo largo de toda la isla en una caravana libertaria que llegará a La Habana en lo próximos días; el año cincuenta y nueve es luminoso para esta tierra que ha sufrido la muerte de veinte mil cubanos en la lucha por derrocar al tirano Batista. DOS DE DICIEMBRE DE 2018. Corre el año dos mil diez y ocho, veo al Comandante en Jefe cabalgando en su inmortalidad desde aquél 25 de noviembre de 2016 en que decidió guiar a este Granma invencible desde la fuerza de su espíritu guerrillero libertario, en lucha por un mundo más justo, sin guerras, sin hambre ni despojos de poderosos a pueblos pequeños. Su carne se manifiesta en cada hijo de este pueblo irredento que se enorgullece de tener a un héroe para todos los tiempos. Cuba vibra en tono de Revolución, los agradecidos visten aquí o en otras tierras el uniforme de la solidaridad y la consagración por el prójimo. Somos sus hijos, él nues...