Resumen de un año que está a punto de expirar. América latina en Revolución de los pueblos; arremetida imperial y frustración de poderosos y mercenarios.
El año
2019 está a punto de terminar, o mejor dicho, de fallecer, porque para los
seres humanos el tiempo es algo tangible, un organismo vivo, que asusta, que
hiere, que desespera, que alegra, que nos salva o que nos asesta el golpe
mortal que nos lleva al más allá para nunca regresar; según desde el punto de
vista que lo veamos. El tiempo, el calendario, el almanaque, los segundos,
minutos y horas, una creación totalmente humana que se nos hace más real en el
mes de diciembre, cuando sacamos cuenta que el año se ha ido volando, como en
un susurro, o a la velocidad de estos tiempos de redes sociales y tantos
cambios tecnológicos que aplastan la naturaleza humana en un amasijo de
fetiches y cacharros que no pocos se ahogan en el océano virtual de la
información. En estos trescientos
cuarenta y un días transcurridos, o sea
ocho mil ciento ochenta y cuatro horas, o cuatrocientos noventa y un mil cuarenta
minutos, o para ser lo más exacto posible olvidándonos que también existen las
centenas, milésimas y micronésimas de segundos,-somos nano y macro, de lo
grande a lo extremadamente pequeño-, hemos recorrido un total de veinte y nueve
millones cuatrocientos sesenta y dos mil cuatrocientos segundos en el año dos
mil diez y nueve, sin contar las doce horas de este domingo en un invierno a lo
cubano, suave temperatura de “ventipico” grados centígrados que a la sombra
enfría pero al sol recalienta; nada, así es nuestro invierno; intentando
regalarle un poco a los que en su verano se ahogan de calor en su
verano chileno, recalentado por el pueblo en la calle y del otro una dictadura oligárquica
de gases lacrimógenos, chorros de agua contaminada, balas, golpes, violaciones
y vejámenes ampliamente divulgado por las redes sociales no así por la
autodenominada prensa libre, que de libre no tiene nada según se ha visto, a no
ser para defender las minorías multimillonarias del planeta y destruir a
pueblos que no se ponen de rodillas.
No me
he ido del tema, aunque me salté varios meses por delante…. Resumo en síntesis
lo que ha sido el año, nadie espera que en estos días que faltan algo mayor
ocurra en el planeta, a no ser que descienda una civilización extraterrestre y vaya a abducir a Trump y a todo su equipo de
gobierno junto a sus lacayos oligárquicos y mercenarios afines que intentan
despacharse el mundo a su antojo para exponerlo en la VII Feria Intergaláxtica
de objetos vivos listos para ser desechados en el basurero de la prehistoria
del universo, -esto sería genial-, aunque mucho me temo que la prensa
capitalista no tolere la invasión de extraterrestres castrochavistamarxistasmartianasbolivarianasleninistas….muy
laaaargo, y le den con todo contra la NASA al no descubrir a tiempo que los
marcianos por ser rojos tenían demasiada afinidad con los marxistas y los
martianos, vaya, que en síntesis, los marcianos son aliados de Cuba, Venezuela,
Nicaragua, Siria, Irán, Rusia, Corea del Norte y China, de los alienígenas que
se manifiestan en Chile, Colombia o Bolivia; solo por ser marcianos, martianos
y marxistas…. Aunque en Martes no hay vida inteligente y Rusia es capitalista
pero ya ustedes saben, la ignorancia supina gobierna los cerebros del zoológico
jurásico y cavernícola antihumano que arremete contra todo lo que huela a
progreso social, a revolución, y si ahora quieren demostrar que la Tierra es
plana, pues van a hacer campaña global que los que luchan por un mundo mejor y
más justo son del planeta rojo….
Pues
desde Cuba escribo, y si le hiciéramos caso a los que la atacan, vivimos en un
país anormal. Somos una anomalía, algo que no debiese de existir. Este lapso de
tiempo que corre desde el 1ero de enero corrobora una vez más que somos “anormales”,
y la mayor perreta de estos mercenarios del imperio o por cuenta propia es que la mayoría de los cubanos siguen defendiendo la
Revolución. Y la cosa empezó bien temprano. El año nacía con una aguda escaces
de varios productos alimenticios de primerísima necesidad, la contrarrevolución
de fiesta con sus videos y presagiando un sistema que se caía a pedazos sólo
porque… no había ni aceite ni pollo. Pronto se le aguó la fiesta, el presidente
Díaz-Canel en televisión junto a los ministros correspondientes analizaba la
situación en mesa redonda, se le explicaba al pueblo en análisis cértero y
crítico del porqué de la situación, de los errores nuestros a acomodarnos en la
importación nada más, y de las medidas tomadas a corto, mediano y largo plazo. En
poco tiempo las tiendas volvieron a tener pollo y aceite, las colas para
alcanzar estos productos desaparecieron y con ello los videos y la fiesta de
los malnacidos que se alegran de las carencias que pueda tener el pueblo
cubano. Aunque ellos repiten que defienden la libertad de prensa y la libre
expresión, no expusieron nada de la vuelta a la normalidad en ese aspecto…. En
medio de la escaces llegó un poderoso tornado que destruyó cientos de viviendas
en la capital del país provocando la muerte de varias personas y graves heridas
físicas y sicológicas en cientos de otras; este duro evento nos hizo ver
nuestra “anormalidad” latente a flor de piel. Al otro día las imágenes de la
destrucción se hacían virales en las redes sociales, pero junto al destrozo
ampliamente divulgado se observaba la fuerza que el pueblo junto a sus
organizaciones de masas y el Estado respondían al unísono para hacerle frente
al grave problema. El presidente Díaz-Canel tenía su bautismo de fuego en estas
lides y al igual que siempre hizo Fidel, salió a las calles, vino al pueblo,
guió, destrabó nudos burocráticos y desencadenó la fuerza necesaria que ha
hecho posible restaurar lo dañado en el menor tiempo posible. Fue esta también
la primera vez que se intentó infructuosamente de manipular en las redes
sociales la obra de la Revolución en caliente, utilizando un evento que generó un
desastre; los enemigos hicieron de todo por empañar la imagen de Cuba, por
crear desunión y divergencias, falseando la realidad, maximizando problemas
puntuales, e incluso se manipula de manera burda un video del presidente, se
tiene constancia que periodistas se mantenían en puntos estratégicos esperando
que hubiese un estallido social local para hacerlo visible en las redes
sociales y armar toda una campaña de descrédito manipulando la realidad e invisivilizando
el empuje colozal de un pueblo volcado junto a su presidente e instituciones
estatales a limpiarlo todo y a reconstruir lo destruido. He ahí nuestra
aparente “anormalidad” la que deja sin palabras al extranjero, la que no pueden
entender o no quieren ver aquellos que no admiten que un pueblo defienda la
continuidad de la Revolución cubana existiendo tantas escaces material, quedan
perplejos cómo no se sublevan y se van a la calle ante las carencias cotidianas
creadas, multiplicadas y endurecidas por el cruel bloqueo yanqui. No nos
conocen.
Allí
donde el cubano libre defiende su forma de vida, donde un presidente no está de
espaldas al pueblo sino junto a él, donde los que gobiernan lo hacen por
méritos propios y no por la cantidad de dinero que pueda pagar para llegar a
las instancias que gobiernan la nación, un pueblo que gobierna en democracia
participativa día a día y no cada cierto tiempo cuando elige a sus representantes,
un pueblo que no admite que las desigualdades sean normales, ni aun las
generadas en estos tiempos en nuestro propio país; como es en los paises
normales de la región, niños que en las grandes ciudades no van a la escuela y
trabajan en las avenidas vendiendo su trabajo, y hasta su propio cuerpo,
drogándose con gasolina, donde los sin casas se cuentan por miles, e incluso en
grandes ciudades de paises poderosos como los Estados Unidos, dígase Los
Ángeles donde más de 50 000 personas pernoctan en la calle; un mundo normal donde
la salud y educación de calidad es una quimera para las mayorías, solo para una
minoría que la pueden pagar mientras millones no saben qué es un médico o un
maestro…. Nada, que para ser así, un país normal, con todo su oropel que hace
brillar y enceguecer el capitalismo, mientras tira al basurero y desecha a
millones de seres humanos, para que una minoría pueda tener los privilegios
inalcanzables en medio de shows sobre corrupción y venta de conciencias a
cambio de políticas y dinero sucio para favorecer a unos pocos los cubanos
preferimos nuestra anormalidad; somos una isla, un archipiélago no solo en lo
geográfico, también en lo político, en lo social; lo que los cubanos
conquistamos un primero de enero de 1959 no lo vamos a dejar caer, peleamos y
pelearemos duro, porque nadie va a venir a engañarnos y nosotros a quedarnos
cruzados de brazos; el 2019 lo ha demostrado, hemos dado batalla en las redes
sociales y en la calle, hemos salido victoriosos rompiendo con argumentos contundente
el discurso anticubano basado en mentiras, en ofensas y sin argumentos serios.
Poco
después vino el recrudecimiento del bloqueo, primero al activarse por primera
vez el capítulo III de la ley Helms-Burton, o ley garrote como mejor la
conocemos nosotros, en un intento por amedrentar a futuros inversores en la
isla y frenar el incipiente despegue que la zona especial del Mariel ya tiene como
herramienta poderosa para el crecimiento acelerado de la economía cubana. Llegó
como por carambola la prohibición de la entrada de cruceros yanquis a puertos
cubanos, afectando a cientos de cuentapropistas que en La Habana veían cómo sus
ingresos habían mejorado ostensiblemente, este golpe daría al traste con el
cacareado discurso del gobierno de Trump que las medidas contra la economía
cubana es para ayudar al pueblo cubano; el efecto ha sido funesto, los que
alababan la apertura yanqui con Obama, ahora ven como enemigo número uno a la
administración Trump, un recordatorio crudo de que el imperio nos quiere solo
para tragarnos, para arrodillarnos y ser sus súbditos. Pero la medida más que
económica es preventiva; los miles de norteamericanos que llegaban y
contactaban con la isla conocían de golpe una realidad que no era la que
diariamente le dicen sus medios de desinformación, cuando regresaban era tal la
diferencia, tanto como pensar que vas a conocer el demonio y te encuentras con
un pueblo alegre y amistoso, a pesar del bloqueo y problemas económicos
evidentes, o como dijo una turista norteña entrevistada que vino en el primer
crucero, -vi mucho menos policías de los que yo imaginaba-, convirtiéndose
estas personas en activos y entusiastas activistas por mejorar las relaciones
de ambos pueblos, desechando toda campaña contra la isla.
Después
llegó el déficit de combustible inducido por el bloqueo que públicamente nos
han impuesto desde el norte aduciendo que somos los que mantenemos al gobierno
venezolano, en una suerte de garrote y zanahoria, apostando a que el gobierno
revolucionario claudique y asi acabar de un solo disparo dos revoluciones. Pues
nada, ni Cuba ha claudicado, ni el pueblo venezolano tampoco, el odio y la
frustración están a la órden del día para los mercenarios y sus amos. En medio
de esta guerra que se nos hace un sustancioso aumento de salario dejó perplejo
a cubanólogos de café con leche y mucha coprofagia en el cerebro, al quedar
estupefacto y no entender nada de los que ocurre en la isla. Después otras
medidas económicas, la oportunidad de compra por parte de los ciudadanos con
divisa convertible directamente en Cuba sin tener que ir al extranjero, una
medida que disminuirá la fuga de capitales al exterior y aumentará el flujo de
moneda convertible que tanta falta le hace a nuestra economía…. Y vuelve la
chillería anticubana, la revolución si hace, palo porque lo hace, si no hace,
palo porque no lo hace. Antes no pocos se daban golpes en el pecho exigiendo
que el cubano fuera libre de importar los artículos del exterior,…. Ahora se
golpean sus endebles pechos para chillar que la medida es para una minoria y no
para todos,…y los cubanos que estamos aquí riéndonos de sus estúpidas
diatribas, palos porque bogas, palos porque no bogas,… así es la cuestión real,
ellos que nunca mandaron en Cuba antes del 59, porque hacian lo que se les
ordenaba desde la embajada yanqui, ahora que no gobiernan ni gobernarán nunca
más en nuestra tierra tienen que contentarse con hacer estúpidos análisis que
siempren terminan previendo el fin de la Revolución antes del año que viene y
que son desechados en diciembre para volver al ciclo venidero de odio y
frustración, con el triste consuelo de ofender y lanzar groserías a los
revolucionarios, es lo único que hacen, logrando poco a poco que se
desprestigien aun más, haciendo el ridículo en más de una ocasión y sirviendo como
material de humor, ejemplo este que ahora está en primera plana, el delincuente
y mercenario Ferrer vendido al mundo por los medios de desinformación globales
como un gran dirigente de la contrarrevolución cubana, siendo un vulgar
delincuente; preso por casi acabar la vida a uno de su cofradía de mercenarios
de la provincia de Santiago de Cuba. Ahora se venden “mesas quiñones”,
aduciendo a sus autogolpes que se ha dado junto a los gritos de que Quiñones le
está dando golpes, todo en un excelente video que le ha dado la vuelta al mundo
una y otra vez en las redes sociales, y al unísono un encuentro entre el mercenario
y el intelectual Edmundo García en un canal de televisión de la Florida hace
unos años atras donde el intelectual de manera constante desnudaba la verdadera
cara de la oposición cubana, desacreditando con poderosos argumentos el
discurso del mercenario, plagado de insuficiencias, mentiras e intentos de
manipular la historia de Cuba.
Pues así
hemos sorteado los obstáculos que nos ponen desde el norte, mientras la región
está demasiado caliente, los pueblos sublevados contra el neoliberalismo han
hecho saltar la voz de alarma en la capital del imperio norteño, donde sus
analistas deben de sentirse preocupados porque el curso de la historia en estos
momentos no tiende a su favor, si se le suma que en el mundo China y Rusia
están siendo cada vez más molestos ya sea en el terreno militar o en lo
económico, pues su traspatio más seguro se tambalea hacia la izquierda,
precisamente cuando todo presagiaba que la ola popular estaba totalmente
frenada y un nuevo ciclo neoliberal y ventajoso para sus sueños de hegemonía
cuajaban en latinoamérica.
Chasco
de pies a cabeza, cuando desde México Manuel López Obrador alcanzaba la
presidencia del país en elecciones realizadas a fines de 2018 culminaba el
ciclo neoliberal de los presidentes mexicanos, finalizando también el servilismo
hacia los poderes imperiales. Entonces un año donde Cuba y Venezuela resisten,
donde México se sacude del neoliberalismo no podría ser un año de victoria
neoliberal total, aunque los apologistas del capital remarcaban cómo uno tras
otro los gobiernos populares de una u otra manera estaban siendo desplazados
por gobiernos afin a los intereses más conservadores de las oligarquías…. Entonces
nadie preveía que el volcán chileno entrara en erupción e hiciera trizas el
mito tantas veces reproducido de joya de lo mejor que ha producido el
neoliberalismo. El pueblo en la calle y un gobierno elegido en elecciones que
arremete contra justas reivindicaciones del pueblo lanzándoles la fuerza
militar e incendiando el metro para achacarles la culpa a los manifestantes,
pura dicta…dura para nada blanda, a lo Pinochet…, sumándosele el pueblo
colombiano, cansado de la carga que le impone el neoliberalismo, de tantos años
en guerras, de tantos líderes asesinados sin que se haga nada por parte del
estado, donde en elecciones regionales la izquierda ganó a pesar del miedo
inducido por paramilitares que cual instrumentos de la oligarquía se impone por
la fuerza.
En
Argentina, después del PASO era evidente que el neoliberalismo se iba a bolina,
las elecciones históricas donde el macrismo fue el gran perdedor y toda su
ideología de culto al neoliberalismo se iba con él remarcaban una vez más lo
que ya va a ser realmente el año 2019; su impronta es el reverdecer de la
conciencia social, la rebelión de los pueblos en constante puja contra los
poderes imperiales. El golpe de estado después de celebradas las elecciones en
Bolivia contra Evo Morales no disminuye la fuerza revolucionaria de los hechos,
en todo caso es un catalizador en los momentos actuales, cuando a pesar de la
represión desatada los que defienden los procesos llevados a cabo por Evo Morales
se mantienen en pie de lucha aglutinados en poderosas organizaciones sindicales
urbanas y rurales, un capítulo boliviano que aun no está cerrado y que augura
una fuerte lucha de clases sociales entre los que intentan retrotraer a Bolivia
a los tiempos en que era un país mísero y los que van por mantener las
conquistas alcanzadas. En Ecuador el traidor de Moreno está en total
desventaja; intentó imponer un paquetazo neoliberal dictado por el FMI que en
su bravuconada casi lo saca del juego cuando las calles temblaron con la fuerza
del pueblo, aunque reaccionó y dio su brazo a torcer el mal ya está hecho, es
un presidente traidor para las mayorías de los ecuatorianos, perdió el poco
nivel de credibilidad, es un presidente acorralado por los que no permiten que
lo creado en los años de Correa se pierda….
Así
están las cosas, seguimos amando a distancia cuando los océanos y el valor del pasaje
de avión no nos permiten el encuentro deseado de pueblos que se aman en la lucha; nos unimos en cuadro
apretado como la plata en las raices de los Andes y van juntos, en un beso guerrero que
funde nuestro amor entre los ceros y uno de esta era digital que por suerte nos
permite estar ahí mismo, cerca cerquita sintiendo el latido del corazón o la
braveza volcánica de hombres y mujeres. Somos latinoamericanos y todo lo
que suceda en nuestra región no nos puede ser ajeno, nuestra América, esa que
empieza al sur del río Bravo y termina en la Patagonia ha parido a lo largo de la
historia héroes y mártires que han dibujado el camino a seguir. Desde Bolivar a
Martí como figuras cimeras del siglo XIX americano, hasta los grandes del XX y
XXI en el Ché Guevara, Fidel y Chávez se condensa la energía del blanco, del
negro del indígena, de millones de mujeres y hombres que defienden por encima
de diferencias un mundo mejor y más justo.
Termino
aterrizando en esta tierra libre y soberana, primer territorio libre en América
que como un arco antillano es escudo a las apetencias del norte. En lo tangible
y lo intangible la revolución cubana está fuerte y bien defendida, aunque lo
podría estar aun más en la red de redes. En primer lugar lograr que disminuyan
los precios de conexión a internet sin hacer peligrar la estabilidad del
sistema, que este no colapse por sobresaturación; y en segundo lugar y no menos
importante (en el año 2018 el 60% de las conexiones que se generaron en Cuba
fueron desde instituciones estatales) la eliminación de prohibiciones arcaicas
en cuanto al uso de las redes sociales en algunos centros de trabajo donde tal
parece que le hacen el juego a la contrarrevolución interna haciendo oídos
sordos al reclamo de Díaz-Canel de que todo cubano esté presente en la
importante trinchera en que se ha convertido las redes sociales. Sobre esto más
temprano que tarde las cosas tendrán que cambiar para bien.
Es
domingo, temperatura agradable un ocho de diciembre, excelente para ponerse a
escribir en paz y armonía lo que pensamos sobre los hechos que han ocurrido a
lo largo de estos doce meses. Espero el fin del año y el comienzo del año
veinte, recordando que el primero de enero se festeja un nuevo año de
celebración por el triunfo de la Revolución cubana, la que ha hecho posible que
la historia del continente se escriba en dos partes bien definidas, antes del
triunfo un primero de enero de 1959, y después del triunfo; eso pésele a quién
le pese es la verdad, revolucionaria pero verdad al fin, inobjetable, maciza,
profunda, poderoza, de pueblo, de negros y blancos, de pobres, de sudor, de
lágrimas, de sangre, de lucha perenne por alcanzar la mayor justicia posible.
En eso estamos, en eso andamos juntos, para defender la patria grande, para
defender nuestra América.
8 de
diciembre de 2019.



Esto lo escribí de corrido, prácticamente sin levantarme del asiento....
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