Ya Cuba entera está en 26, festejando el día de la rebeldía nacional y recordando cómo un puñado de jóvenes encabezados por el jóven Fidel Castro Ruz limpiaba la afrenta a nuestro apóstol Martí en el año de su centenario, cuando el sátrapa de Fulgencio Batista robaba con su golpe de estado la tranquilidad del pueblo cubano.
Han pasado muchos años desde aquella fecha, cuando en 1953 los carnavales santiagueros cobijaron el comienzo de la Revolución que no pararía ni tomaría un minuto de descanzo hasta no ver la victoria el primero de enero de 1959.
El cuartel Moncada en Santiago de Cuba, y el de Carlos Manuel de Céspedes en la ciudad de Bayamo serían los objetivos más importantes de la acción armada, para después, lograda la victoria, alzarse en la Sierra Maestra con las armas arrebatadas a la dictadura.
La acción fracasó tácticamente, pero encendió el motor pequeño que echaría a andar a todo un pueblo. Fidel no se equivocaría, había comenzado una verdadera revolución que cambiaría no solo la historia de nuestro archipiélago, sino que sería faro y guía de todos los hombres y mujeres que en años posteriores lucharían por la definitiva emancipación latinoamericana frente a gobiernos dictatoriales proimperiales, o aquellos que en otras tierras combatian contra el colonialismo de potencias imperiales.
Del Moncada al juicio y el documento de verdad irrebatible titulado por Fidel La Historia me Absolverá en su autodefensa. De allí al Presidio Modelo en la isla de Pinos, hoy isla de la Juventud. Vendría la amnistía por la poderosa fuerza del pueblo, el exilio a México ante la falta de garantías para la vida, la concreción de la expedición, la mágica frase premonitoria de Fidel cuando dijo que en el 56 seríamos héroes o seríamos mártires, la expedición de 82 expedicionarios en el legendario yate Granma, la travesía del siglo, el dos de diciembre de ese mismo año el desembarco en la provincia de Oriente, en la actual provincia Granma, la dispersión de Alegría de Pío, el encuentro de Cinco Palmas, los primeros combates, La Plata, El Uvero, la ofensiva batistiana, solo unos cientos de rebeldes mal armados contra miles de efectivos, la derrota de la dictadura en la Sierra Maestra, la contra ofensiva rebelde, la invasión hacia occidente rememorando a los mambises, Camilo y Che, la guerra en las ciudades, la clandestinidad, las torturas y asesinatos, el baño de sangre de Batista, los veinte mil cubanos que ofrendaron sus vidas y la victoria el primero de enero de 1959.
Bandera del movimiento 26 de julio.

Cuartel Moncada en la ciudad de Santiago de Cuba, convertido en museo y ciudad escolar al triunfar la revolución.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Entiendo a la contrarrevolución frente a un pueblo disidente de poderes imperiales.