De la Macrinomía latinoamericana a la Macronomía del viejo mundo; capitalismo vs ciudadanos. Bolsonaro, Trump, Almagro y el fantasma que recorre Europa y América.
Desde América latina a Europa la rebelión conciente de las masas está latente. La culpa no la tiene el marxismo, ni el chavismo, ni el fidelismo o el guevarismo, no pocas veces declarados culpables por los poderes capitalistas de trastocar por momentos la tranquilidad del modo de vida de los acomodados y muy demócratas y filántropos burgueses. En la actual época que vivimos sería ridículo aunque no imposible, achacar el malestar que sienten amplios sectores de la sociedad (de cualquier parte del mundo), a ideologías que según la campaña sistemática del capital, han sucumbido frente a la victoria de las economías de mercado ¿Ellos en verdad se lo creerán?
¿Viva el libre mercado? Allí está el sacrosanto libre mercado con sus apologistas de bajo, medio y altos presupuestos que tienen como único fin satisfaccer con edulcoradas preguntas y respuestas sacadas de la chistera mágica la subversión de la verdad, la prostitución de la política y la manipulación -burda o sutil de las personas por medio de los emporios mediáticos de desinformación global-; la necesidad del sistema capitalista de imponer y mantener su férreo poder soslayando las inumerables fallas; visibles con solo reconectar el cerebro a la realidad circundante, dejando ver lo inhumano y criminal que es.
A pesar de la hegemonía mediática que desconecta la "caja" de pensar de los ciudadanos del mundo; la chocante realidad de sociedades con una sostenida disminución del gasto público, menos impuestos a los ricos; sumándole a ello un aumento de precios a productos de vital importancia y mayores carga impositiva a los no ricos provoca tal "calentamiento" en los sectores desfavorecidos de la sociedad, que al fin y al cabo terminan por"reconectarse" a la realidad que ningún medio está dispuesto a enseñarles; la verdad que no ha dejado de ser; los que más trabajan son los que sostienen la buena vida de los más ricos; un Estado neoliberal que reparte las pérdidas financieras de aquellos que juegan en la ruleta financiera entre toda la población; mientras que las ganancias solo se quedan en la cima del poder; un Estado neoliberal que se desentiende completamente de las necesidades elementales de su población con justificaciones tecnocráticas para engordar los bolsillos de los más pudientes.
Desde la Argentina la política del gobierno de Macri ha impuesto el neoliberalismo que parecía sepultado en nuestra región. Los precios del gas, electricidad, medicamentos y otros de primera necesidad se han multiplicado cientos y miles de veces desde que llegó al poder; sumándole a ello la reducción del retiro y otros gastos públicos imprescindibles en la sociedad moderna. La parte política de dicha cuestión se observa en la persecución judicial de líderes de izquierda; -expresión del miedo de las clases poderosas al futuro inmediato del resurgimiento activo de fuerzas que contrarrestren la ofensiva neoliberal a favor de proyectos de inclusión social e igualdad y solidaridad.
Es lo que ha ocurrido en la Francia de Macrón con las manifestaciones de los chalecos amarillos. No son políticos ni afiliados a ningún grupo nuevo que busca hacer una nueva revolución en Francia, simplemente es el pueblo que dice un no rotundo al neoliberalismo galopante que cercena conquistas sociales ganadas por el pueblo en lucha de decádas frente al capital. Los miles de millones de euros dejados de aportar por los más ricos con las nuevas políticas económicas del gobierno de Macrón son los mismos miles de millones ¿casualidad? recortados al gasto público; sumado el aumento del precio de combustible, -detonante del estallido social frances-; y observar cómo se rechaza por el Estado burgués tales manifestaciones al sacar blindados a la calle, balas de gomas, chorros de agua; - clase magistral de cómo un Estado democrático burgués deja sus guantes de seda para reprimir sin piedad los derechos humanos y la libertad de expresión de los que protestan por la carestía de la vida cuando sienten que sus privilegios de clase se tambalean bajo el influjo de la presión de las masas.
Desde Macri a Macrón la verdad descarnada es la lucha del capitalismo contra los pueblos. Hasta ahora manipulados las víctimas, eran al mismo tiempo los más fieles defensores de su esclavitud desconocida. El solo despertar de la conciencia personificados en los "chalecos amarillos" y la violenta reacción por parte de los ricos demuestra otra verdad oculta que a veces aflora. Cuando los pueblos despiertan y toman conciencia de su poder, no valen tanques, balas de goma, ejércitos de represores ni grupos oligárquicos aliados; los pueblos son por mucho, más poderosos que todos los capitalistas juntos.
Macri, Macrón, Bolsonaro,Trump, Almagro y compañía debían de tomar lecciones de lo que acontece; al parecer un fantasma recorre a Europa y a América; y no es precisamente favorable al gran capital...¿ Es el miedo de clase a las fuerzas de los pueblos libres de la órbita de hegemonía cultural capitalita lo que provoca las guerras de todo tipo contra Cuba, Venezuela y Nicaragua que se le hace sin piedad?
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