8 de enero de 2019; sesenta años después de la entrada victoriosa de Fidel a La Habana. La caravana de la victoria continua.
Falta menos de una hora para que se cumplan 60 años de la llegada de Fidel a la ciudad de La Habana en aquel irrepetible 8 de enero de 1959; cierre de la caravana del Ejército Rebelde que había recorrido todo un país eufórico junto al pueblo por la victoria del primero de enero; era la caravana de la victoria.
Han pasado 6 décadas de tamaña epopeya que cambió para siempre la nación cubana. Por primera vez la Revolución cubana iniciada en 1868 cumplía, por primera vez los mambises entraban a la ciudad de Santiago de Cuba; por primera vez una Revolución no era traicionada y triunfaba para cambiar la estructura económico y social en bien del pueblo y no de una élite de poder que miraba por los ojos de Washington. Ese día Fidel diría palabras proféticas al decirle al pueblo que "quizás en lo adelante todo sería más difícil", intuyendo la negativa de los poderes imperiales de Estados Unidos a perder la hegemonía en una isla donde a pesar de tener bandera, hinmo y constitución propia mandaban y explotaban a su antojo.
Pues Fidel no estaba equivocado. Desde los primeros meses tuvo que enfrentarse a Estados Unidos en su afán de llevar toda la justicia social posible. Con la firma de la Reforma Agraria la Revolución cruzaba para siempre la línea roja que los gobiernos yanquis no estaban dispuestos a aceptar. La guerra contra nuestro país se realizó a todos los niveles; desde el bloqueo económico y financiero, la subversión, el terrorismo, el sabotaje, la invasión, los proyectos de atentados, el bloqueo naval cuando la crisis de octubre, las campañas de descréditos y manipulación contra la Revolución a nivel internacional; el financiamiento y apoyo logístico a bandas de alsados en todo el territorio nacional, la guerra bacteriológica contra el sector agropecuario y contra los seres humanos, el aislamiento en la región entre la década del 60 y 80, en fin; los gobiernos de Estados Unidos han ideado todas las fórmulas posibles por ver derrocada una Revolución que desde que triunfó ha cometido la herejía de llevar a cabo una política exterior propia y un sistema totalmente diferente que pone al ser humano como sujeto fundamental de la sociedad, en contraposición del capitalismo.
A sesenta años del triunfo de la Revolución algo no ha cambiado; los Estados Unidos continúan gastando todos los recursos posibles por ver derrocada la Revolución cubana. Pasada casi en su totalidad la generación histórica que comenzó la lucha con el asalto al cuartel Moncada, desaparecido físicamente el Comandante en Jefe Fidel y siendo amplia mayoría de la población la que nació después del triunfo revolucionario; existiendo un contexto difícil tanto en el plano interno como en el externo; el enemigo de siempre busca utilizar las redes sociales como punta de lanza para provocar el reblandecimiento de las estructuras que conforman al Estado socialista para asestar un golpe ideológico en la juventud que provoque en el menor tiempo posible un cambio en la manera de pensar y con ello lograr por fin el tan ansiado derrumbe de la Revolución cubana.
La batalla ideológica y cultural entre la Cuba que continúa de pie luchando por el socialismo y Estados Unidos como lo máximo de un capitalismo enajenante; guerrerista, colonizador e injusto y sin equidad socia continua con las nuevas generaciones de cubanos. La Revolución triunfante de hace 60 años sigue joven; la caravana de la victoria con Fidel al frente continua como todos los años entrando triunfal a la ciudad capital de una República en Revolución. La epopeya sigue viva; y nosotros con ella; los eternos agradecidos de Fidel por millones triunfamos cada primero de enero y alcanzamos con los barbudos al pueblo habanero un ocho de enero.
Han pasado 6 décadas de tamaña epopeya que cambió para siempre la nación cubana. Por primera vez la Revolución cubana iniciada en 1868 cumplía, por primera vez los mambises entraban a la ciudad de Santiago de Cuba; por primera vez una Revolución no era traicionada y triunfaba para cambiar la estructura económico y social en bien del pueblo y no de una élite de poder que miraba por los ojos de Washington. Ese día Fidel diría palabras proféticas al decirle al pueblo que "quizás en lo adelante todo sería más difícil", intuyendo la negativa de los poderes imperiales de Estados Unidos a perder la hegemonía en una isla donde a pesar de tener bandera, hinmo y constitución propia mandaban y explotaban a su antojo.
Pues Fidel no estaba equivocado. Desde los primeros meses tuvo que enfrentarse a Estados Unidos en su afán de llevar toda la justicia social posible. Con la firma de la Reforma Agraria la Revolución cruzaba para siempre la línea roja que los gobiernos yanquis no estaban dispuestos a aceptar. La guerra contra nuestro país se realizó a todos los niveles; desde el bloqueo económico y financiero, la subversión, el terrorismo, el sabotaje, la invasión, los proyectos de atentados, el bloqueo naval cuando la crisis de octubre, las campañas de descréditos y manipulación contra la Revolución a nivel internacional; el financiamiento y apoyo logístico a bandas de alsados en todo el territorio nacional, la guerra bacteriológica contra el sector agropecuario y contra los seres humanos, el aislamiento en la región entre la década del 60 y 80, en fin; los gobiernos de Estados Unidos han ideado todas las fórmulas posibles por ver derrocada una Revolución que desde que triunfó ha cometido la herejía de llevar a cabo una política exterior propia y un sistema totalmente diferente que pone al ser humano como sujeto fundamental de la sociedad, en contraposición del capitalismo.
A sesenta años del triunfo de la Revolución algo no ha cambiado; los Estados Unidos continúan gastando todos los recursos posibles por ver derrocada la Revolución cubana. Pasada casi en su totalidad la generación histórica que comenzó la lucha con el asalto al cuartel Moncada, desaparecido físicamente el Comandante en Jefe Fidel y siendo amplia mayoría de la población la que nació después del triunfo revolucionario; existiendo un contexto difícil tanto en el plano interno como en el externo; el enemigo de siempre busca utilizar las redes sociales como punta de lanza para provocar el reblandecimiento de las estructuras que conforman al Estado socialista para asestar un golpe ideológico en la juventud que provoque en el menor tiempo posible un cambio en la manera de pensar y con ello lograr por fin el tan ansiado derrumbe de la Revolución cubana.
La batalla ideológica y cultural entre la Cuba que continúa de pie luchando por el socialismo y Estados Unidos como lo máximo de un capitalismo enajenante; guerrerista, colonizador e injusto y sin equidad socia continua con las nuevas generaciones de cubanos. La Revolución triunfante de hace 60 años sigue joven; la caravana de la victoria con Fidel al frente continua como todos los años entrando triunfal a la ciudad capital de una República en Revolución. La epopeya sigue viva; y nosotros con ella; los eternos agradecidos de Fidel por millones triunfamos cada primero de enero y alcanzamos con los barbudos al pueblo habanero un ocho de enero.

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